

Vergonzoso el espectáculo que nos ha brindado el Gobierno español en su recepción al obispo Tarcisio Bertone, Secretario de Estado del Vaticano, que venía a España en viaje privado, para dar una conferencia. Este representante del estado vaticano, que recordemos, es un estado antidemocrático, feudal, machista, homófobo e insolidario, ha sido recibido por el Ministro de asuntos exteriores, por la Vicepresidenta del gobierno, por el Presidente, por el Rey y por el Príncipe de Asturias. La Vicepresidenta, en nombre del gobierno, ha tranquilizado a Bertone sobre las intenciones del Gobierno. No se va a retocar el Concordato. Es decir, la Iglesia Católica seguirá contando con un trato de privilegio. Seguirá mamando del presupuesto de todos los españoles. Seguirá manteniendo su poder en los medios de comunicación y en la educación.
El Sr. Bertone ha agradecido el recibimiento que le ha dispensado el Gobierno español recordando su misma cantinela de siempre:
La familia se basa ÚNICAMENTE en la unión mediante matrimonio indisoluble entre un hombre y una mujer.
La educación en valores corresponde únicamente a las familias (a través de la iglesia católica, que mantiene la mitad de la enseñanza en sus manos y a sus catequistas en todos los colegios, públicos, privados y concertados).
El aborto es un crimen contra los Derechos Humanos.
Esta semana he sentido vergüenza por la servidumbre del Gobierno español ante la chulería del vaticano.
Tomo dos citas de la conferencia de Bertone, muy ilustradoras del artículo de El País:
Símbolos religiosos. "No es expresión de laicidad sino su degeneración en laicismo la hostilidad contra la presencia de todo símbolo religioso en las instituciones públicas".
- Libertad religiosa. "Querer una religiosidad estrictamente privada es buscar una caricatura de lo que es el hecho religioso".
La cara de velicidad del arzobispo Rouco Varela lo dice todo.
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