
Cada vez que me entero de que ha muerto, olvidado, alguno de los miles de defensores de la República, me vienen sentimientos de tristeza y de rabia. Tristeza por el olvido al que la democracia española ha relegado a tantos héroes que lucharon, arriesgándolo todo y perdiendo familias, propiedades, amigos, incluso la patria. Rabia por la injusticia que supone el no homenajear como se debe a estos hombres y mujeres, auténticos héroes de la libertad y la democracia.
Uno más de estos héroes ha muerto recientemente, el pasado 25 de enero de 2009. En La Nueva España del día 1 pude leer esta pequeña biografía. Su nombre, Ceferino Álvarez Rey. Murió en Toulouse, a los 100 años de edad.
Nuestra democracia tiene una deuda pendiente con ellos, con él. Lo menos que podemos hacer, es no olvidarlos.
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