
Sería una medida de higiene democrática que el Gobierno por fin derogara el Concordato con el Vaticano que da un tratamiento de privilegio a una secta que se opone a la igualdad entre hombres y mujeres, a los derechos de las personas gais, a la investigación con células madres, al derecho a decidir de las mujeres sobre su propio cuerpo, a la educación afectivo-sexual en las escuelas, al uso del preservativo, a respetar a las familias que no se ajustan al modelo católico según el concilio de Trento, etc.... y que exculpa a sus propios miembros abusadores sexuales de menores.
¿Hasta cuándo tendremos que seguir soportando a esta banda de parásitos y embaucadores?
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